martes, 1 de julio de 2008

Cuento de piruleta



Y sigo caminando.

Por la orilla, sin rumbo alguno, pero con la certeza de quien tiene un destino. Sin saber cuando lo alcanzaré, con la duda de si algún día podré llegar hasta él, con la resignación de quien no tiene más que poner un pié delante del otro.

Mientras las efímeras olas de mí mar imaginario lamentan y acarician mis dolidos pies, que sufrieron, como condena, el martirio de una búsqueda errante.

La brisa, con aires de pesadumbre, con la mirada de un medico a un enfermo terminal, peina mis enredados cabellos. En un fallido intento de aliviar algo que no está ahí.

Mí vestido, abandonado al alcohol que le brinda mi mar de lagrimas decidió ahogarse en las marismas, y yo. Yo me dedico a juguetear con los pétalos que caen de las marchitas rosas que una vez fueron, de un modo u otro, yo.

Las lágrimas brotan de ojos que ya no ven, para ir a parar a un rostro que no conocía tal emoción

Y yo.

Yo sigo caminado.


Yuki & Darky.

1 comentario:

Guri dijo...

Ahi va mi versión ^^

Sigo caminando.

Por la orilla, sin rumbo ni destino.
Sin más opción que la de continuar un camino que nadie señalizó, hacia un final que comienzo a sospechar inexistente.

Sólo camino.

Y sigo caminando.

La sal de una playa extinta lame mis tobillos. Se ahoga mi voz entre el rugir de las olas, que se enredaron en mis cabellos, para protegerse de un viento denso, espeso.

Los jirones que cubren mi cuerpo nadan en el mar de arena, y las conchas relucen como un océano de flores agonizantes.

Cae una lágrima, otra.
Quiero llenar de nuevo el abismo, y reinventar todos los mares.

Con tristeza.

Sólo tristeza.

Sigo caminando.

***

Quizá... el anterior... demasiada adjetivación. El uso de los epítetos se vuelve pesado -.-